• Guillermo Varela Vallespi

Crisis Financieras que cambiaron el mundo (III): Cómo funcionan los bancos (parte 1)

La evolución del dinero: Un breve resumen


La historia del sistema bancario está muy interconectada con la figura del dinero. Antes de la creación del dinero, la actividad comercial se basaba en el trueque, lo cual implicaba el intercambio directo de una mercancía por otra, sin que mediara ningún otro objeto de cambio. Algo así como: yo le doy una cántara de leche a usted a cambio de que usted me provea 5 libras de pan.


Con el progreso de la agricultura y los asentamientos humanos, sin embargo, el trueque llegó a constituir un freno natural para el desarrollo del comercio, y por consecuencia un freno también para las incipientes sociedades que lo generaban. No es difícil imaginar lo poco práctico que resultaba poner de acuerdo a los que, por ejemplo, querían o necesitaban pan pero no tenían leche para dar a cambio, aunque sí tenían manzanas. Se imponía la necesidad de establecer un medio de pago que estandarizara el valor de los diferentes artículos que se comercializaban; nacía entonces la noción de dinero.


Varios han sido los medios que las diferentes sociedades han utilizado como dinero a través de la historia. Estos han ido desde el ganado y el aceite de oliva, hasta las piedras y los metales preciosos; entre estos últimos el oro y la plata fueron, por mucho, los más utilizados. Con el paso del tiempo los metales preciosos evolucionaron, de los diferentes formatos arbitrarios y poco prácticos que indistintamente fueron utilizados, a una forma más fácil y estándar de transportar e intercambiar: las monedas metálicas, las cuales eran certificadas entonces por el gobernante de turno (ej. rey, califa, señor feudal, etc.).


Las monedas metálicas dieron a su vez paso gradual al papel moneda, el cual se habría desarrollado en Italia durante los siglos XV y XVI, en pleno período renacentista. Este proceso de evolución del papel moneda vería su cúspide en la Inglaterra y la Holanda de los siglos XVII y XVIII, con la consagración del dinero en forma de billetes emitidos por los bancos centrales. Estos billetes, con denominaciones estándares, podían ser cambiados a oro en cualquier momento a una tasa de cambio fija y preestablecida. Tanto los bancos como los gobiernos de la época se encargaron de crear la suficiente confianza en la equivalencia y convertibilidad real de estos billetes contra el oro físico que reposaba en las bóvedas de estas instituciones. De esta forma, con el transcurrir del tiempo, y gracias a esta confianza establecida, la gente se adaptó a la idea de que los billetes emitidos por los bancos tenían su total respaldo en oro, y por lo tanto eran una fiel representación de la riqueza de quien los poseyera.


Dinero vs riqueza

La necesidad práctica de que el dinero fuese duradero, además de difícil de reproducir y/o falsificar, es una de las razones fundamentales por las cuales el oro evolucionó como la forma más común de dinero. Aún hoy, de cierta manera, el oro es la representación más segura del valor del dinero. No hay que confundir, sin embargo, oro con riqueza. El término riqueza tiene un significado especial en economía. En el lenguaje ordinario, por riqueza entendemos dinero. Pero en economía la riqueza se refiere a aquellos bienes que satisfacen las necesidades humanas. Vale recordar entonces que no todos los bienes que satisfacen las necesidades humanas son riqueza en el sentido económico. Por ejemplo, el aire y la luz solar son esenciales para nosotros; no podemos vivir sin ellos. Pero no se consideran riqueza porque están disponibles en abundancia y con un suministro ilimitado, al menos en principio. Se considera entonces como riqueza solo aquellos bienes que son relativamente escasos y tienen valor monetario como riqueza.


Esta definición ha tenido, desde su introducción por Adam Smith a finales del siglo XVIII, profundas implicaciones éticas y prácticas, las cuales hoy más que nunca están bajo escrutinio y crítica aguda por parte de las sociedades modernas.


En la próxima entrega entonces: Cómo funcionan los bancos (parte 2)


Recuerde: no deje para mañana lo que debió hacer ayer.

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