• Guillermo Varela Vallespi

Crisis financieras que cambiaron el mundo (I): Introducción

Durante mis estudios de gerencia en la Universidad de McGill, los cursos relacionados con los sistemas financieros fueron de los que más disfruté; a tal punto que hoy mi trabajo consiste en ayudar a construir planes financieros. El amor por las finanzas y la economía, sin embargo, llegó relativamente tarde a mi vida, pero llegó para quedarse. Y como muchas otras cosas buenas que me han ocurrido, llegó por azar. Pero esas son otras historias.

Ahora que estamos casi todos obligados a trabajar desde nuestras casas, quiero aprovechar parte de este tiempo para compartir algunas ideas de base sobre un tema que nos toca a todos, directa o indirectamente: los mercados financieros. Soy de los convencidos que si el ciudadano promedio tuviese una formación temprana y consistente sobre este tema su vida fuera mejor, y por extensión lo sería también la sociedad que lo acoge.


No sé cuánto tiempo tendré disponible para dedicar a estos pequeños escritos que pretendo compartir, por lo que por el momento me enfocaré fundamentalmente en el tema de actualidad: la crisis financiera. Sin embargo, antes de entrar de lleno en el tema, una mínima introducción sobre los mercados financieros se impone.


Utilidad de los sistemas financieros


De manera muy resumida, podríamos decir que un sistema financiero funciona como una máquina del tiempo económica, la cual permite dos cosas relativamente simples:

  1. A) Facilita el traslado a un momento futuro del excedente de los ingresos de hoy (ahorros); B) Permite tener acceso hoy a ingresos que se generarán en el futuro (préstamos);


En realidad, los sistemas financieros actuales son muy complejos, tanto en su estructura como en su funcionamiento. Un sistema financiero incluye diferentes tipos de instituciones, por ejemplo: bancos, compañías de seguros, cooperativas de crédito, fondos mutuales, acciones, bonos, etc.; todos los cuales están regulados por los gobiernos de una manera diferente, dependiendo del país o zona geográfica que se trate.


Los mercados financieros tienen la importantísima función de facilitar la distribución eficiente del capital disponible en una sociedad. Permiten así canalizar los recursos financieros de aquellos que tienen un excedente de capital sin posibilidad de utilización en proyectos de inversión productiva inmediata hacia aquellos que no disponen de ese capital pero que sí tienen la posibilidad de invertirlos de manera productiva.


A modo ilustrativo, imagine que a usted después de finalizar cada mes le quedan disponibles 1000 $, los cuales tendría que conservar en la ausencia de un sistema financiero, un banco, por ejemplo. Imagine además que el dueño de la panadería de su pueblo necesita 1000 $ para invertir en maquinaria nueva, lo cual le permitiría ampliar el surtido de panes y hacer crecer su negocio. A usted sin embargo no le gusta el pan y no conoce al panadero. Tampoco le interesa mucho que haya más o menos surtidos de pan en el pueblo.

En esta situación no hay una utilización óptima del capital disponible ni para usted, ni para el panadero, ni para el pueblo. La existencia de un banco podría cambiar completamente la situación. Usted podría depositar los 1000 $ en el banco y ganar un interés mientras no los necesite. El panadero podría entonces pedir un préstamo al banco y realizar la inversión, la cual ayudaría a crecer su negocio y mejorar la oferta en el pueblo para todos los demás que sí les gusta el pan.


Un sistema financiero puede servir además como mecanismo de seguridad para una sociedad ante eventos tales como catástrofes naturales o pandemias; situación esta última que estamos viviendo hoy. Sin embargo, hablar de finanzas a nivel social en tiempos de crisis económicas es con frecuencia para el ciudadano promedio más causa de ansiedad, incomprensión y pánico que cualquier protección o utilidad que este sistema financiero pueda proveer. En buena lid, la historia prueba con creces que ha sido con frecuencia la ineficiencia de los propios mercados financieros lo que ha provocado las crisis que ellos mismos después tienen que ayudar a solucionar.


Es sobre esta historia que les pretendo contar un poco. El tema es apasionante y su relevancia incuestionable. Solo resta que mi narración logre estar a la altura.


Recuerde: no deje para mañana lo que debió hacer ayer.

0 vistas
 

Familia y Economía

438-494-7276

  • Facebook